José María Vitier

▪ Pianista, Compositor, Director ▪

Misa Cubana a la Virgen de la Caridad (Edición 2015)

Misa Cubana a la Virgen de la Caridad (Edición 2015)

Texto: Silvia Rodríguez Rivero
Solista: Silvio Rodríguez

Solista: María Felicia Pérez

Instrumental
 

Solistas: Teresita Paz y María Felicia Pérez

Instrumental

Texto: Silvia Rodríguez Rivero
Solista: María Felicia Pérez

Solista: Bárbara Llanes

Instrumental

Dúo: Teresita Paz y Yamilé Jiménez

Solista: Bárbara Llanes

Instrumental

Texto: Silvia Rodríguez Rivero
Solista: Amaury Pérez

Texto: Silvia Rodríguez Rivero
Solista: Bárbara Llanes
Piano: José María Vitier
Dirección: Daiana García

Texto: José María Vitier
Solista: Pablo Milanés
Piano: José María Vitier
Dirección: Daiana García

Solista: Bárbara Llanes
Piano: José María Vitier
Dirección: Daiana García

La Misa Cubana, compuesta por José María Vitier, está dedicada a la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba. La obra, en su conjunto, se concibió a partir de la  universalidad de los valores del culto mariano con la especificidad de la cultura cubana. Culto y cultura se entrelazan buscando una síntesis sonora que nos represente como patria espiritual.

  Consta de tres cantos en castellano a la Virgen del Cobre, y las partes propiamente litúrgicas: Kyrie Eleison, Gloria, Sanctus y Agnus Dei. También se integran un Hosanna y dos fragmentos de acendrada tradición mariana: Ave María y Salve Regina, creados sobre la base de los textos en latín. El formato utilizado para la Misa Cubana incluye voces solistas, coro, orquesta de cuerda, órgano, clavicémbalo, piano y percusión.
  El compositor parte, para la concepción de la música, del legado europeo de música sacra, así como de la tradición musical cubana, tanto «culta» como «popular». En su intención estilística destacan el uso de la canción tradicional y especialmente la herencia estética de nuestro primer creador de música sacra, Esteban Salas.
  Esta obra, estrenada en la Catedral de La Habana en 1996, ha tenido más de cien interpretaciones en importantes escenarios cubanos e internacionales como México, Estados Unidos, Canadá, España, Italia, Suiza, Portugal, Israel, Francia, Inglaterra,  Dinamarca, Brasil, Argentina, República Dominicana, Colombia y Ecuador.  
  La primera edición discográfica de la obra se alzó con el Gran Premio del certamen CUBADISCO en 1998 y cada nueva reedición ha recibido el más amplio favor del público.
   La presente entrega incluye, por primera vez, tres obras de carácter sacro adicionales, que su autor, José María Vitier, compuso en años posteriores y que han sido interpretadas en los conciertos de la Misa Cubana.
  Estas cuentan con la ejecución al piano del propio José María Vitier y están dirigidas por la maestra Daiana García, titular de la Orquesta de Cámara de La Habana. Sus títulos son: Solía un Ángel, Al pie de Tus altares y Ave María por Cuba, estrenada en Roma (2005), durante el concierto de la Misa Cubana ofrecido en la Iglesia Santa María in Trastevere, en conmemoración por el setenta aniversario de las relaciones entre Cuba y el Estado Vaticano. El Ave María por Cuba funde, en emocionante complicidad, la cultura africana y la europea, los textos seculares de sus raíces: yoruba y latín; hace coexistir lo clásico y lo contemporáneo, todo para crear una realidad musical original y desprejuiciada, llena de simbolismos y autenticidad.

SILVIA RODRÍGUEZ RIVERO

 

ACCIÓN DE GRACIAS
Para esta nueva edición de la Misa Cubana hemos decidido retomar las sesiones de la primera grabación, aquella que emprendimos a finales de 1996, y convocara a un extraordinario elenco de intérpretes vocales e instrumentistas, que ofrecieron su talento y acometieron la primera lectura de la obra con inolvidable pasión.
   Solo hemos sustituido el Canto de entrada original por otro, que partiendo de iguales orquestación y perfil melódico, introduce un bello texto nuevo, creado especialmente para la obra por mi esposa Silvia, que de esta forma cierra el trío de textos escritos en español para la Misa, todos debidos a su inspiración poética. Venturosamente, otra vez hemos contado con la invaluable interpretación de Silvio Rodríguez.
   En los últimos años se han ido incorporando a nuestros conciertos de la Misa Cubana nuevas obras que, sin tener un carácter propiamente litúrgico, son complementos basados en una  misma intención expresiva, cantos que de alguna forma se integran a una misma espiritualidad. Son los tres cantos añadidos en esta edición: Solía un Ángel, con texto de Silvia Rodríguez Rivero, interpretado por Bárbara Llanes; Al pie de Tus altares, que se escucha en la voz de Pablo Milanés, con texto de mi autoría; y Ave María por Cuba, nuevamente a cargo de Bárbara Llanes, donde se integra la oración mariana en latín con un canto a Obbatalá.
   Quiero, y debo, expresar mi más emocionado agradecimiento por el privilegio de haber contado desde el primer día (hará pronto veinte años), con el maravilloso Coro Exaudi y su alma–directora, María Felicia Pérez, con la voz soñada de Bárbara Llanes, con el aliento entrañable de Amaury Pérez. Tampoco puedo negar que siento, con sano orgullo, la alegría de convocar en este proyecto las voces queridas de Silvio y Pablo… Agradezco especialmente la generosa colaboración de la joven y talentosa Daiana García y su magnífica Orquesta de Cámara de La Habana.
   Este disco de la Misa Cubana, enriquecido con las obras adicionales, es una renovada Acción de Gracias. En primer lugar, a nuestra Patrona y Virgen de todos lo cubanos, pero también un voto de gratitud a todos los que han colaborado y se han sumado a este pequeño bote, desde el cual seguimos contemplando el Milagro sobre las aguas.  
 
JOSÉ MARÍA VITIER

 

VUELA SU SOMBRA EN EL VIENTO
(Canto de entrada)
Texto: Silvia Rodríguez Rivero

Vuela Su sombra en el viento.
Descansa en Su luz la ola.
La imagen intacta y sola,
brinda amores, les da aliento.
Salvados en dulce asiento,
regresan, bajo Su abrigo,
a la tierra que es testigo
del divino nacimiento,
del cubano sentimiento
que del milagro ha surgido.
Vuela a mí, hoy que mi alma,
de oscuridades se envuelve,
y a tientas ya no resuelve
alcanzar la ansiada calma.
Vuela Virgen a la palma,
que nace asida a mi pecho,
entra al corazón deshecho
y canta con suave trino.
Haz de Tu amor mi destino.
Que sean Tus ojos mi lecho.
Vuela a mí. Quédate.

 

MISTERIOSA TRANSPARENCIA

Texto: Silvia Rodríguez Rivero


Amor, misteriosa transparencia,
que a tientas persigue mi destino.
Poder inasible que adivino,
frágil levedad es tu presencia.
Tu historia, inspirada poesía,
desde antaño viene cautelosa,
a encantar, vivo sueño, bondadosa,
la agreste soledad de nuestro día.
Eres tú paloma enamorada
y es cobija de almas tu plumaje.
Va tu vuelo al recóndito paraje,
donde eres por El Cobre iluminada.
Llévame paloma al suave nido,
colma de dulzura el largo viaje.
Muéstrame en tus ojos el paisaje
cuando haya en mi alma amanecido.

 

PLEGARIA A LA VIRGEN
DE LA CARIDAD DEL COBRE

(Canto de despedida)
Texto: Silvia Rodríguez Rivero
Amada Virgen del Cobre.
Paz de tempestad surgida.
En mis ojos detenida,
eres alivio de penas
y fe de mi alma prendida.
En Tu nombre es realidad
la palma real y el sinsonte;
mi mar, mi cielo, mi monte,
brisa de simple verdad.
Virgen de la Caridad,
Madre de Dios,
ven a verme.
Sea mi plegaria el río
que va camino a Tu pecho.
Mi corazón sea Tu lecho
y Tu intenso amor mi brío.
Baña con Tu luz mi cuerpo,
purifica mis heridas,
ampara mi leve vida,
acompáñame en la muerte.
Ven a verme.
Virgen de la Caridad,
Madre de Dios,
ven a verme.

 

SOLÍA UN ÁNGEL
Texto: Silvia Rodríguez Rivero


Solía un ángel estar
habitando mi ser.
Memoria de luz,
fulgor de ayer,
que tal vez ya perdí,
o quizás olvidé.
Inasible ha de estar,
ya no escucha mi voz.
Si lo intento encontrar,
solo siento su adiós.
De un antiguo laúd
he escuchado el rumor
de mi ángel que está
olvidado de amor.
En qué cruel soledad,
en qué oscura región,
pudo mi alma trocar
su suerte por error.
Hoy lo vuelvo a buscar.
Solo siento su adiós.
Ángel que amé,
ensoñación,
brisa fugaz.
Ángel de paz,
bendice mi alma de amor.
Bendice mi alma,
de amor.

 

AL PIE DE TUS ALTARES
Texto: José María Vitier


Tú, que has sido el consuelo de los pobres.
Tú, que conoces el corazón de los cubanos.
Tú, que no existe milagro que no obres,
haz divino el milagro de lo humano.
Tu imagen bendecida, Tu ser leve,
como el Niño que abrazas con ternura,
es promesa de la Vida que perdura,
más allá de la vida dura y breve.
Que en la serenidad de Tu mirada,
se acerquen los amores más distantes,
se sane el corazón de los amantes
y el amado se encuentre con su amada.
Tú, que llegaste a Cuba por los mares,
bendice las aguas del regreso,
para que juntos entonemos este rezo,
por siempre unidos al pie de Tus altares.