José María Vitier

▪ Pianista, Compositor, Director ▪

IRÉ HABANA (CD)

IRÉ HABANA (CD)

Quizás sea este el proyecto más audaz entre las propuestas siempre singulares de fusión, cross-over o como pueda calificarse a esa nueva realidad musical  que se manifiesta en la música de José María Vitier.

Partiendo de una inusual y eficaz formación integrada por piano, percusión cubana, contrabajo acústico  y la voz de una soprano lírica,  José María  nos propone esta vez una forma desprejuiciada y subyugante de abordar el jazz latino, la trova, la música yoruba, la cristiana, la campesina y todo lo cubano en general.     El diálogo fluido y convincente  que se logra establecer entre los intérpretes, permite romper las barreras entre los géneros,  creando una realidad de permanente riqueza tímbrica, melodía, virtuosismo y emoción.    

La voz de Bárbara Llanes, como instrumento o interpretando textos, se inserta magníficamente a esta propuesta. La amplitud de su registro y la sorprendente capacidad para adaptar su emisión a las más diversas exigencias de estilo, la convierte en el instrumento idóneo para recorrer el amplio reto que Vitier propone  y que la enfrenta a brillar con sorprendente solvencia en  los modos de una jazzista sui generis o el universo vocal de la trova vieja (en memorable dúo con Miriam Ramos), o las esencias ancestrales de una nana yoruba.  Son muchas las variantes de este formato, que en ocasiones se transforma,  o se amplia como cuando  aparecen como regalo inesperado la sonoridad del cello, interpretado por Alejandro Rodríguez y la flauta cautivante de  Niurka Gonzalez.

El piano de José María  es el enlace de cada una de las partes, él va dictando las pautas, estableciendo la comunicación entre todos, improvisando y proponiendo temas, enlazando el bata, vibrante y enardecido, con el perfecto dibujo de la voz de la soprano.  En su propuesta se unen la delicada  riqueza del bajo acústico, interpretado por Jorge Reyes, a la percusión de Yaroldi, a veces sútil y suspendida, otras apegada al rigor de hondas tradiciones que él domina y recrea, todos penetrados de un profundo sentido expresivo, todos concientes de que cada momento puede ser un hito irrepetible de nuestro propio meztizaje cultural,  legítimo y arrobador,  del que somos sustancia irreversible. 

Una vez más La Habana es el marco existencial de las búsquedas de José María Vitier. Por esta ciudad, con cuyo destino está  para siempre comprometido, es que se levanta este canto, a veces vibrante, a veces nostálgico,  pero siempre elaborado con los más finos ingredientes de lo cubano. Lo cubano que heredamos y lo cubano que surge cada día. Lo cubano poseído y lo cubano anhelado.

 IRÉ (que significa “bendición”  en yoruba) es la expresión de un voto de alegría y salud espiritual, una invocación al goce y a la plenitud  de La Habana,  donde la alegría ha sido sustancia intrínseca  y el dolor, la amenaza o la desesperanza se doblegan cada día ante la creatividad  y la infinita capacidad de ilusión de su gente.

Silvia Rodríguez Rivero