José María Vitier

▪ Pianista, Compositor, Director ▪

EL CANTAR DEL CABALLERO Y SU DESTINO

EL CANTAR  DEL CABALLERO Y SU DESTINO

“El Cantar del Caballero y su Destino”

Compuesta y dirigida por José María Vitier

Texto original: Silvia Rodríguez Rivero

Texto citado: Mirta Aguirre

 

La obra “El Cantar del Caballero y su Destino”,  es un poema épico escrito para orquesta sinfónica, coro y dos solistas.  En una breve historia, dada a través del diálogo entre dos personajes: el Caballero y el Destino,  se presenta el conflicto del hombre que decide entregar su vida a la lucha por la justicia y el mejoramiento humano, debiendo para ello renunciar a sus pasiones, vencer sus temores, y  enfrentar por último la muerte.

Este poema épico o cantata, describe justamente  el momento en que el hombre se entrega a  su destino y emprende el camino sin regreso,  decidido ya a dedicar su fuerza, su energía, su vida,  a un fin que lo trasciende y al que llega a través de ese  “profundo sentimiento de amor”, que es la sustancia irrenunciable y el sentido último de su entrega.

El Cantar del Caballero y su Destino es una obra inspirada en la vida y el pensamiento del Che Guevara, pero con un enfoque alegórico y universalizador, que nos remite al estereotipo del héroe de todos los tiempos. 

Es esta música continuadora del espíritu y la forma de una canción sinfónica compuesta por José María Vitier, hace más de dos décadas, realizada a partir de algunos fragmentos del bellísimo texto de la poeta  Mirta Aguirre “Canción Antigua al Che Guevara”,  el cual se retoma en esta obra a manera de cita,   junto a los textos que debí realizar expresamente para la música que José María habría de componer para esta cantata;  se  mantienen aquí los mismos personajes: el Caballero  y  la Señora, y se recrea el conflicto  del héroe a través del diálogo con el personaje femenino que, en este caso, representa a  el destino.

Durante el proceso de realización de la obra se contó con la colaboración de Aleida Marsh, esposa de Ernesto Che Guevara y del Centro Che Guevara, quienes nos facilitaron libros, documentos, grabaciones y anécdotas que sirvieron de profunda inspiración para esta obra.

La música está inspirada en diversas fuentes de marcado carácter alegórico. Desde las referencia rítmicas de claro sesgo regional,  elaborada con  las claves de lo popular latinoamericano, influencias del rock sinfónico, hasta la formulación neoclásica de resonancias medievales o barrocas que sirven al compositor para ir creando ese clima espiritual de  “canción de gesta” que tan bien se acomoda al tema en su  trascendencia histórica.  El discurso vocal - orquestal se articula a lo largo de la obra  como una síntesis de  formas y maneras de sonar que pone en contacto, y a un mismo nivel, las influencias de lo culto y lo popular.

Asimismo la obra  plantea, a través de sus tramas sonoras, una comunión entre lo íntimo y lo épico, entre lo personal y lo histórico, ofreciendo las  claves del conflicto que narra, en términos de  drama humano,  trascendiendo en el tiempo y desplegando  sonoridades musicalmente sugerentes, que ofrecen amplias posibilidades para el desempeño  de los solistas vocales e instrumentales.        

Silvia Rodríguez Rivero.

 

Aunque es imposible hacer un recuento de todo lo leído y aprendido en este acercamiento creativo que hemos deseado hacer de la figura del Ché, queremos al menos citar algunas de las frases que encontramos en sus cartas o sus diarios,  que nos conmovieron hondamente y motivaron  varios momentos del texto o del espíritu de la música:

  • Por la vida he pasado buscando mi verdad a tropezones.(...). Desde ahora no consideraría mi muerte como una frustración, apenas, como Hikmet: “Sólo llevaré a la tumba la pesadumbre de un canto inconcluso”.   México, julio 6 de 1956.
  • Considero que tengo una misión que cumplir en el mundo, en aras de lo cual debo sacrificar todo, los placeres corrientes, el hogar, la seguridad personal y quizás la propia vida.  Este es mi compromiso del cual no puedo desligarme hasta el fin de mi vida.
  • En los caminos del humo se puede remontar cualquier distancia, diría que se pueden creer los propios planes y soñar con la victoria sin que parezca un sueño.
  • Sólo dos recuerdos llevé a la lucha; el pañuelo de gasa, de mi mujer y el llavero con la piedra, de mi madre.
  • Allí, en estos últimos momentos de  gentes cuyo horizonte más lejano fue el día de mañana, es donde se capta la profunda tragedia que encierra la vida del pobre de todo el mundo; hay en esos ojos moribundos un sumiso pedido de disculpas y también, muchas veces, un desesperado pedido de consuelo que se pierde en el vacío, como se perderá pronto su cuerpo en la magnitud del misterio que nos rodea.
  • Por el humo, anduve mis viejos caminos y llegué a los rincones íntimos de mis miedos, siempre ligados a la muerte como esa nada turbadora e inexplicable.

 

Breve reflexión sobre los personajes:

El Caballero es el protagonista principal de la obra.  A través de él se cuenta la historia. Es un personaje con contradicciones y dudas.  Es la representación del hombre en su mayor pureza.

El personaje del Destino es la Historia.  Es también la voz interior del Caballero.  Es la representación del amor trascendente que existe en él.  Es la Piedad, la Caridad.   Y podría también interpretarse como la presencia de Dios (el amor) en el hombre.

La voz del Destino, debe ser persuasiva, nunca impositiva. 

Son dos personajes desde el punto de vista dramatúrgico,  pero en realidad es un solo personaje presentado en dos dimensiones, el del hombre acotado por el tiempo de la vida y el de su alma que  trasciende al tiempo en la Historia y en la eternidad.

El Destino todo lo sabe y a la vez nada sabe.  Porque sólo adivina al hombre, mas no sabe exactamente quién será el elegido.  Así como el hombre, el Caballero,  tampoco sabe exactamente de donde viene la fuerza de ese amor que lo hace renunciar a todo.  Se debate en sus contradicciones hasta que decide responder a esa energía interior y se entrega  a la lucha y al final a la muerte, con un único escudo: el amor por el hombre. 

El Destino lo alienta, la Historia recoge su gloria, su nombre es fundación, es amor, es esperanza.  Sin embargo para él la certeza final no existe, es el misterio lo que sobreviene a la muerte.                

Silvia Rodríguez Rivero

 

Prólogo

Texto: Mirta Aguirre

Una cita del texto de Mirta Aguirre comienza y culmina la obra, este prólogo sugiere el tema que se  abordará y  presenta,  a través de la voz coral,   a los personajes y la situación en que se verán envueltos.

-¿Dónde estás, caballero el más fuerte,

Caballero del alba encendida?

- En la sangre, en el polvo, en la herida, en la muerte señora, en la muerte.

 

¿QUIÉN  ERES?

II

 

Texto: Silvia Rodríguez Rivero (inspirado en una idea inicial de  Roberto Blanco)

 

Después del prólogo y de  un Adagio instrumental que sirve de preámbulo a la historia, aparece por primera vez el Caballero.  En este movimiento, todo es misterio e intuición.  El personaje nos habla de la  existencia de un ser que él adivina a veces, quizás dentro de sí mismo, como una fuerza  oculta a sus ojos  pero que él percibe con gran intensidad en su interior,  como marcando un destino, un camino no enteramente revelado, en el que presiente está  el verdadero sentido de su vida.

 

Caballero:              Quién serás tú, mujer

que te acercas en la noche

sin mostrar en tu rostro

la luz.

Quién eres tú, dulce sombra.

Quién eres, quién eres.

Tu silueta va  indicando,

 mi camino,

mi destino.

 

Coro y Caballero: Quién serás tú, mujer

que te acercas en la noche

sin mostrar en tu rostro

la luz.

 

DESTINO

III Texto: Silvia Rodríguez Rivero

En esta tercera parte, se presenta el personaje femenino,  que simboliza  el destino del Caballero.   Ella describe el camino trascendente del hombre puro, su dolor, su compasión por el sufrimiento humano, su afán de justicia, su capacidad de sacrificio,  su valor.   Sin embargo no conoce quién será el elegido,  tal como el Caballero tampoco sabe aún si dentro de él estará la voluntad, la fuerza de dedicar enteramente su vida a un destino que lo obliga a renunciar a todo,  a pesar de que lo intuye dentro de sí mismo.

 

Destino:              Del héroe soy el destino.

soy la sangre, soy el llanto.

De la pobreza,  quebranto,

de la fatiga,  camino.

 

Está tejida de lágrimas

cada  hebra de mi pelo.

Soy un pájaro que anida

en  la esperanza su vuelo.

 

Tráigame Amor el señuelo,

a su alma  fina.

Templa el coraje y la espada

para su duelo.

 

Dónde estás tú,

Caballero.

 

 

En mis ojos ven a ver

Tu destino

verdadero.

 

Ven y dime,

Caballero,

Si tu piel, será mi piel.

Si mi piel, será tu piel.

 

VALDRÁ EL AMOR

IV Texto: Silvia Rodríguez Rivero

En este cuarto movimiento de la obra, el Caballero reaparece, vislumbrando dentro de sí mucho más claramente el derrotero de su vida. 

El amor por el hombre, su voluntad de justicia, el profundo sufrimiento por el dolor ajeno, lo hacen ver con claridad la necesidad de dedicar su vida a ese, ya innegable dentro de sí, destino de fe y de lucha.  Nombra entonces a esa fuerza interior, simbolizada por el personaje femenino de la Señora, la llama enérgicamente,  deseando enlazar su vida a ella, identificando entonces  al amor  como la energía capaz de darle  la fuerza necesaria para entregarse a ese destino que lo obliga a renunciar a lo más querido y que sabe que pondrá en riesgo su propia vida.

Caballero-              ¿Dónde estás tú, mi Señora?

Dulce fe que vive en mí.

El duro amor que atesora

mi pecho, otra vez, me habla de ti.

 

Presiento en ti mi destino,

¿Señora, dónde estás tú?

Por rudo que sea mi sino,

muéstrame el sendero tú.

 

Coro:           ¿Dónde estás tú, mi Señora?

       Señora, ¿dónde estás tú?

       Muéstrame el sendero tú.

 

Caballero:              Quisiera enlazar a tí

mi vida de noche llena

por oscuras y hondas penas

que en tantos ojos ya vi.

 

Vuelve a mí, triste Señora.

Descubre tú mi destino,

llena de amor y sentido

a mi alma.

Lléname el alma de amor.

 

Caballero:            Y si al final es la muerte

Quien decide el fin fugaz.

Si de justicia es mi suerte,

Valdrá el amor,

Valdrá el amor  mucho  más.

 

Caballero y Coro:   Dices que eres mi destino,

¿Señora, dónde estás tú?

Por rudo que sea mi sino,

      muéstrame el sendero tú.

 

EVOCACIÓN

V

Texto: Silvia Rodríguez Rivero

El Caballero ha decidido cuál será el camino que seguirá su vida;   a la vez el Destino ha encontrado a su elegido, sin embargo existe dentro del Caballero el conflicto.  Es entonces donde el Caballero evoca dolorosamente,  en sus momentos de soledad, a su familia,  a todo lo que ha amado  profundamente y que viven en él, forman parte de su espíritu, de su fuerza y representan a la vez el  dolor por la lejanía y la renuncia hecha en aras  de ese destino trascendente que se torna cada vez más sólido dentro de sí.

 El personaje del Destino, ahora como su voz interior, le da fuerzas  y lo insta a tornar todo ese amor en su verdadera fuerza, en su escudo ante el mal y como defensa infranqueable ante la muerte.  Sólo el amor es aún más fuerte que la muerte, porque es energía indestructible que trasciende y perdura más allá de la persona.

 

Caballero -          Tanto amor escondido y deshecho

no es escudo, ni espada; es cruz

enterrada profunda en mi pecho,

como lanza de espléndida luz.

 

Por caminos de humo y  silencio

van a tientas destino y razón.

A todo lo amado renuncio,

es amargo el sabor del adiós.

 

 

El Destino -          Ha de estar en tu pecho la fuerza

de tornar el amor en valor,

desprender desde el alma la vida,

trocar fe por ausencia y dolor.

 

Caballero y Destino:

             Ya he emprendido el incierto camino,

 sólo llevo como arma el valor,

 la confianza en el Hombre y mi suerte.

 Por coraza a la muerte, el amor.

 

 

Coro, Caballero y el Destino

Ya ha emprendido el incierto camino

Sólo lleva como arma el valor,

La confianza en el Hombre y su suerte.

Por coraza a la muerte, el amor.

 

EL COMBATE

VI

Texto: Silvia Rodríguez Rivero

Este movimiento representa el largo y difícil trayecto por el que ha avanzado la  vida del Caballero,  que culmina con la muerte. 

Rodeado de sus seguidores, hombres de ideales,  que lo han acompañado en el tortuoso camino, se les ve iluminados por el fuego en un combate imposible, desigual,  predestinado a la muerte por la traición, la incomprensión, la soledad.

Es el personaje del  Destino quien narra la historia y preserva para el final, junto al coro,  la imagen de esas almas puras, alejándose,  como ángeles,  en la eternidad.

 

                Coro:       El fuego alumbra.

   El arma estalla.

   El monte es luz.

 

Destino:

Comienza la batalla.

Recio será el combate.

 

El fuego alumbra

a las almas

que no tendrán

amanecer.

 

Destino y Coro:

    Es el juego del destino.

La muerte escondida acecha.

 

Destino:              El arma estalla.

El monte es luz.

 

Destino y Coro:

Sin reposo va la muerte

con ansias de librar tenaz

la partida final.

 

Destino y Coro:

                                  Vuelan,

                                Vuelan ya,

     al horizonte,

las almas perdidas.

Son almas solitarias.

 

Se alejan,

como ángeles,

en la eternidad.

 

MUERTE Y GLORIA

VII

Texto: Silvia Rodríguez Rivero

Este último movimiento de la obra se compone de dos partes.  Una, dada musicalmente por el tango,  e interpretada por los dos personajes: el Caballero y el Destino;  la otra  parte, está insertado a manera de cita, dentro de ese tango final, con un lenguaje musical que rememora algo de la sonoridad de los años 70,   y su texto corresponde a un fragmento del poema de Mirta Aguirre usado en el prólogo de la obra,  donde participan el Caballero y la Señora (el Destino), representada esta vez  por el coro, en un diálogo que ocurre más allá de la muerte.

En el tango el Caballero se ve cara a cara con la muerte y le habla a ella como parte de su destino.   En ese momento final de hondo sufrimiento,   en ese último instante de vida,  se siente abandonado, lleno de dudas, sin saber si valió la pena tanto sacrificio, sin saber si quedará algo de todo ese amor entregado después de que la vida se haya ido.  Como única alusión directa al Che Guevara en esta obra, se mencionan dos objetos que guardó hasta el momento de su  muerte: una piedra, restos de un llavero que le dio su madre y el pañuelo, recuerdo de su esposa.

Con inmenso dolor siente que se acerca el final, piensa en su vida  y le sobreviene la duda si valió la pena tanto dolor, si algo quedará de su entrega, su sacrificio, sus ideales; el Destino, que es también su yo interior,  y es la Historia misma, le va respondiendo, en dueto desesperado, con palabras de aliento, que sí valió la pena, que en otras almas  renacerá su espíritu, que valdrá el amor más allá de la muerte.

Al final,  casi en silencio, reconoce el amor como sentido único de su vida y la paz precede a la muerte.

El coro y el Destino claman y predicen su resurrección.

Caballero:              Sólo veo tu luz

entre las sombras

y el dolor.

Hoy llegas a mí.

cual suave paz

te presentí.

Todo queda atrás,

junto a mi vida

que se va.

Rueda la piedra

en que creí.

Vuela el pañuelo

que te dí.

Junto a mi vida

que se va.

 

Todo lo entregué

por la justicia

que soñé.

Por la razón.

Por la razón

en que creí.

Por la pasión

con que viví.

 

Nada queda ya

sólo la vida

que se va.

 

Destino:                   Todo lo entregó

por la justicia

que soñó.

Por la razón.

Por la razón

en que creyó.

Por la pasión

con que vivió.

 

Caballero:              Dudas y dolor.

Exhausto el cuerpo

de sufrir.

 

Destino:                   Pleno su pecho

                                De soñar.

 

Caballero:            Todo queda atrás

                                 Junto a mi vida

                                 Que se va

 

Destino:                    Presta su alma

                                  ya a morir,

   de tanto amar.

               

                                  Todo lo entregó.

                                  Resucitarás.

 

Caballero:             Por la justicia que soñé.

                                  Exhausto el cuerpo

                                  de sufrir.

                                   Pleno mi pecho

                                  de soñar.

 

Destino:                  Resucitarás

Entre mil almas

nacerás.

 

Caballero:              Presta ya  mi alma.

                              

Destino:                    Valdrá el amor,

 

Caballero:              Presta a morir.

 

Destino:                    Valdrá el dolor,

Valdrá en mi pecho

 tu  razón.

 

Caballero:              De tanto amar.

Fragmento del poema Canción antigua al Ché Guevara (aparece insertado en el fragmento VII de la obra)

                                   Texto: Mirta Aguirre

 

Coro:                    - ¿Dónde estás, caballero de Gloria,

               caballero ya inmóvil, y andante?

Caballero              - En aquel que haga suyo mi guante

               y mi suerte, señora, y  mi suerte.

Coro                        -¿Dónde estás, caballero de gloria,

                       caballero entre tantos primero?

                                -¿Dónde estás caballero el más puro,

                       caballero el mejor caballero?

Caballero              - Hecho saga en la muerte que muero;

                       hecho historia, señora, hecho historia.

Coro                       ¿Dónde estás caballero Bayardo,

                               caballero sin miedo y sin tacha?

Caballero              -En el viento, señora,

                       que aciclona la llama en que ardo.

Coro                       -¿Dónde estás caballero gallardo,

                       caballero sin tacha y sin miedo?

Caballero              -En la flor que a mi vida concedo:

                       en el cardo, señora, en el cardo.

Coro                       -¿Dónde estás caballero seguro,

                       caballero del cierto destino?

                                -Con la espada aclarando el camino

                       al futuro, señora, al futuro.

 

Muerte y Gloria (continuación)

Texto: Silvia Rodríguez Rivero

Destino y coro:     Resucitarás.

 

Caballero:             Por la justicia que soñé.

                                   Exhausto el cuerpo

de sufrir.

 

Caballero:              Pleno mi pecho

                                  de soñar.

 

Destino:                    Resucitarás

                                  entre mil almas

nacerás.

 

Caballero:              Presta ya  mi alma

                              

Destino:                    Valdrá el amor, 

 

Caballero :             Presta a morir

 

Destino:                   Valdrá el dolor,

valdrá en mi pecho

tu  razón.

                              

Caballero:              De tanto amar.

Coro:                      Resucitarás,

                                 Entre mil almas nacerás.

                                  Valdrá el dolor

                                 Valdrá en mi pecho tu razón.

Destino:                    Siempre vivirás

 

Caballero:              Tu luz guió mi alma

                                   hacia el amor.

                                   Por él viví.

                                   En paz estoy.

 

Destinoy coro:      Resucitarás

 

Todos:                    Valdrá el amor.

 

 

 

Participaron en la grabación de la obra  “El cantar del Caballero y su destino”

 

Antonio Comas (tenor)

 

 Bárbara Llanes (soprano)

 

Marcos Madrigal (piano)

 

Músicos invitados:

Javier Zalba: Saxofón soprano

López Nuza: drum

Jorge Reyes: bajo eléctrico

Luis B. Rodríguez: percusión cubana

 

Coro Exaudi bajo la dirección de Mª Felicia Pérez

 

Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba

Concertino: Ariel Sarduy

 

Todos bajo la dirección de José María Vitier

Producción: Silvia Rodríguez Rivero.

 

Asistencia a la producción y a la dirección Mtro. Enrique Pérez Mesa

 

Ingeniero de Sonido: Miguel Angel  Bárzagas

 

Auxiliar de sonido: Maikel Bárzagas Jr.  y Omar

 

 

 

 

 

 

 

 

CRIATURA AFORTUNADA.

Obra compuesta, orquestada y dirigida por José María Vitier

Texto: Juan Ramón Jiménez

 

ACERCA DE “CRIATURA  AFORTUNADA”

 

Desde mi primer acercamiento a  “Criatura afortunada”, inducida por el exhaustivo fervor juanramoniano de mis padres, me sedujo  la posibilidad de  encontrar la música oculta del poema,  o sería mas adecuado decir, hallar una o alguna de sus  posibles lecturas sonoras. El intento de traducir estos versos  en música no tiene nada que ver con la búsqueda  de correlaciones  formales, si bien traté de respetar las regularidades internas del metro poético. Se trata más bien de ese   “encontrar  sentido” sonoro  o, como pedía el gran  Julián Orbón,  otorgar a la música la posibilidad de  “habitar la misma morada” de la poesía.  Se trata de un texto de inmensa y minuciosa excelencia, un texto en el que se alternan  lo  solemnemente monódico, atributo primordial del texto en tanto discurso,  con la inesperada y arrebatada  ambición  polifónica que aquí se relaciona con la alternancia de registros y cambios de “iluminación” y  con la virtuosa utilización del ritmo. Ritmo de la palabra que  adquiere para el compositor la  connotación más abarcadora de pulso, de aliento, de latido interior.  

La puesta en música esta concebida en términos de “canción de cámara”, para voz y quinteto (flauta, violín, viola, cello, contrabajo y piano). El texto  musicalizado no abarca la totalidad del poema, pero confío en que los fragmentos elegidos, a partir de una dolorosa selección, aludan elocuentemente al texto íntegro y lo representen  en toda su grandeza.         

Incluir esta  grabación en el mismo proyecto discográfico con que rendimos homenaje a la figura del Che no ha sido casual ni fortuito,  aunque no deja de ser, como suele ocurrir con las razones más profundas, difícil  de explicar en pocas palabras. Podría resumirse diciendo que ambas obras parten de una misma convicción, una misma utopía, y de una misma esperanza: la irreductible esperanza en la capacidad  redentora del Amor.     

 

Criatura Afortunada

Juan Ramón Jiménez

 

Cantando vas, riendo por el agua,

por el aire, silbando vas, riendo,

En ronda azul y oro, plata y verde,

Dichoso de pasar y repasar

Entre el rojo, primer brotar de abril.

¡Forma distinta, de instantáneas

igualdades de luz, vida y color,

con nosotros, orillas inflamadas!.

 

Parece que también vamos a ser

Perennes como tú,

Que vamos a volar del mar al monte,

Que vamos a saltar del cielo al mar,

Que vamos a volver, volver, volver

Por una eternidad de eternidades!

¡Y cantamos, reímos por el aire,

por el agua reímos y silbamos!

 

¡Pero tú no tienes que olvidar,

tu eres presencia casual, perpetua,

eres la criatura afortunada,

el májico ser solo, el ser insombre,

el adorado con calor y gracia,

el libre, el embriagante arrobador,

que en ronda azul y oro, plata y verde,

riendo vas, silbando por el aire,

por el agua cantando vas, riendo!

 

 

Participan:

 

Antonio Comas (tenor)

 

Piano: Marcos Madrigal

Ariel Sarduy: violín

Flauta: Floraime

Cello: Alejandro Rodríguez

Contrabajo: Iván Valiente

Dirección musical, José María Vitier

 

Producción: Silvia Rodríguez Rivero.

 

Ingeniero de Sonido: Miguel Angel  Bárzagas

 

 

 

 

PEQUEÑA ELEGÍA

 

Versión libre para piano del tema principal de la obra “El cantar del Caballero y su destino” interpretada por el autor, José María Vitier

 

ACERCA DE “PEQUEÑA ELEGÍA”

Después de terminar las intensas sesiones de la grabación de “El Cantar del Caballero y su Destino”  sentí la necesidad de volver a la génesis que había dado origen a todo ese desarrollo, el tema escueto y germinal que surgió primero para piano solo,  hace más de 20 años (compuesto para lo que entonces constituía el 20 aniversario de la caída en combate del Guerrillero Heroico), y que con el tiempo crecería  hasta el  escenario sonoro más amplio que constituye la obra.

“Pequeña Elegía” constituye  el  tema central e inspirador de “El Cantar del Caballero y su Destino” y aquí se la ofrecemos  en una versión que solo aspira a rescatar  la natural espontaneidad, casi pudiera decirse “doméstica”,  de una ejecución  como las que tantas veces se produjo en mi propia casa.     

JOSÉ MARÍA VITIER

Compositor, Director y Pianista

 

 

 

Destacado compositor y pianista cubano. Ha creado con sus composiciones para piano, orquesta sinfónica, coro y otros formatos de cámara y de jazz,  una innovadora forma de vincular la expresión culta y las raíces populares de la música cubana.  Su obra de gran originalidad y cubanía forma parte del repertorio de relevantes intérpretes y agrupaciones musicales cubanas e internacionales.

Su obra cinematográfica abarca más de 60 producciones, entre las que se encuentra el filme Fresa y Chocolate, nominado al Premio Oscar y otros filmes cuya música ha sido premiada en el Festival Internacional de Venecia, con el Premio Ocella y en Festival Internacional  de cine de la Habana con dos Premios Corales, entre otros.  Entre sus obras de mayor difusión se encuentran la Misa Cubana, estrenada en más de 30 países;  Salmo de las Américas, oratorio sinfónico coral; sus Danzas Cubanas para piano y las Canciones para voz, piano y orquesta.  Como autor e intérprete ha grabado más de 25 CDs.  En el año 2000 su CD “Salmo de las Américas” fue nominado al Premio Grammy Latino, entre los cinco mejores discos de música clásica. Adicionalmente sus CDs  han recibido numerosos premios, incluyendo en dos ocasiones el “Gran Premio” al mejor disco del año en Cuba y el Premio de Honor por toda su obra en el Cubadisco 2007.

 

José María Vitier ha desarrollado también una amplia actividad internacional como pianista en festivales como el Latino de Nueva York, el Cervantino de México, el Festival Internacional de Jazz de Montreal, el Festival Du Maurier Ltd Downtown de Jazz de Toronto, el Festival Afro‑Caribeño de Bordeaux, Francia , el Festival MIDEM 96 en Cannes, The Massachusetts International Festival of Arts,  el Festival de Jazz de Madrid, así como conciertos y giras por un gran números de países de Europa y América.

Ha sido nominado además como Candidato al Premio Iberoamericano de la Música “Tomás Luis de Victoria” en su edición 2002, 2004 y 2006.  Posee  la “Distinción por la Cultura  Nacional”, la medalla “Alejo Carpentier” y la orden “Felix Varela” máxima distinción otorgada en Cuba por mérito artístico y aportes a la cultura nacional.

 

ANTONIO COMAS

TENOR

Nace en Barcelona. Realiza estudios musicales y las carreras de piano, armonía y composición en la Academia Marshall de esta ciudad, así como estudios de canto con Montserrat Aparici. Desde su debut en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, con la interpretación de la “voce interna” en la ópera Herodiade de Massenet, con Caballé, Carreras y Pons, ha sido requerido en diferentes ocasiones por este Teatro, destacando su interpretación del “cantante italiano” en la ópera Capriccio de R. Strauss.

 

Su actividad artística se ha desarrollado en diversos teatros españoles, como el Teatro de la Zarzuela de Madrid ( donde estrenó la ópera El secreto enamorado, de Balboa), dentro de la temporada lírica de Bilbao ( A.B.A.O.), en Córdoba, Málaga, La Coruña, Santander y Pamplona, donde interpretó, bajo la dirección de Miguel Ortega, el Stabat Mater de Rossini y la Pasión según San Mateo de Bach.

 

Ha sido invitado por la Ópera Le Chatêlet de París a participar en la nueva producción de La Traviata de Verdi.

 

En el Treviso (Italia) ha interpretado los principales roles de las óperas Cosi fan Tutte y La Flauta Mágica de Mozart, bajo la dirección de Peter Maag. Por otra parte, ha participado en prestigiosos festivales como los de Montepulciano, Marsella, Venecia y Perelada.

 

Ha grabado varios CD entre los que destaca la Integral para canto y piano de Isaac Albéniz (Columna Musical) y el Salmo de las Américas de José María Vitier, grabado en Cuba para la Fundación Autor.

 

 

BÁRBARA  LLANES

SOPRANO

 

 

Bárbara Llanes es una de las sopranos líricas cubanas más reconocidas. Ha conquistado varios lauros en certámenes de alto nivel, en Cuba y en el extranjero. Entre ellos, Los Concursos Nacionales de Canto “Alejandro García Caturla” en La Habana y el “Rodrigo Prats” en Holguín, además del “Concurso Iberoamericano de Canto” en México, el “Internacional de Canto” de Trujillo en Perú y el “Bidu Sayão”, en Brasil.  Ha obtenido también los premios en la Segunda y Tercera Edición del Concurso de Expresión Coral en España por sus obras “Mi granja” y “Tita y Benito” y el premio “Mujeres de Luz”, que otorga La Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de México a mujeres destacadas en el Arte.

 

Graduada con Diploma de Oro en el Instituto Superior de Arte en las especialidades de Composición y Canto, integra actualmente el claustro de profesores de esta Institución. Ha ofrecido clases magistrales de canto en el Conservatorio de Las Rosas en Morelia y en el Conservatorio de Trujillo. 

 

En Cuba ha trabajado en dos de las compañías Líricas más relevantes, interpretando algunas de las óperas de su repertorio.Conjuntamente, realiza conciertos y giras nacionales e internacionales con La Orquesta Sinfónica Nacional, conducida por prestigiosos directores y músicos entre los que se encuentran Enrique Pérez Mesa, Roberto Valera, Manuel Duchesne Cuzán, Leo Brower, Werner Paff, Carlos Fernández Aransay, Iván del Prado y José María Vitier. Ha cantado también bajo la dirección de los maestros Fernando Lozano y José Areán.

Además, ha ofrecido conciertos en el marco de los Festivales Internacionales de Música de Morelia “Miguel Bernal Jiménez”, “Cervantino”, en Guanajuato, “Feria Internacional del Libro” en Guadalajara, México, “Jacobeo” en Galicia, “Festival Internacional de Habaneras” de Torrevieja, Festival de jazz en Madrid, España y en Teatros como el “Principal” en Mahon, el del Estado de Falcón en Venezuela, El “Sucre” en Quito, Ecuador, “Nacional” en Santo Domingo, Rep. Dominicana y “El Palacio de Bellas Artes” de la Ciudad de México, entre otros.

Paralelamente a su carrera como cantante, ha escrito música para cine y teatro.

Ha grabado varios discos, entre ellos “Amor y dolor” (Premio EGREM por ventas en la categoría de Música Clásica) con el pianista cubano Frank Fernández y “La Misa Cubana de la Caridad del Cobre” e “Iré Habana” con el compositor y pianista José María Vitier.

 

 

Colección “30 años de Música.  José María Vitier”.  2006.  (Cofre) 8 CDs y 2 DVDs.  Sello Autor